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Áreas Naturales Protegidas permiten pesca industrial bajo control y supervisión técnica

Pesca industrial y conservación pueden coexistir en Perú, dice Instituto Humboldt

En el océano de las controversias ambientales, la pesca industrial en el Perú sigue en el centro del debate. Pero el Instituto Humboldt de Investigación Marina y Acuícola (IHMA) ha puesto sobre la mesa una verdad respaldada por ley: la actividad extractiva de gran escala es legal en varias Áreas Naturales Protegidas (ANP), siempre y cuando se sigan las reglas claras que dictan los planes maestros y se supervise con lupa el equilibrio entre aprovechamiento y conservación.

Pesca industrial en Perú

Jennifer Vilches, directora del IHMA y experta en derecho pesquero y ambiental, explicó lo siguiente: «No es cuestión de ideologías, sino de Estado de derecho”. La Ley de las ANP permite el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales dentro de sus límites si la categoría, la zonificación y el plan maestro así lo determinan. Y deja un mensaje para los detractores: las regulaciones no buscan la prohibición absoluta, sino el orden y la sostenibilidad bajo vigilancia técnica.

El caso de la Reserva Nacional Dorsal de Nasca (RNDN), en el Pacífico sur, es ejemplo de convivencia legal. Su reglamento -el D.S. N°008-2021-MINAM- reconoce la coexistencia de pesquería artesanal, menor escala e industrial en determinadas zonas, marcando límites de profundidad y áreas donde se puede o no se puede lanzar redes. Así, el Perú persigue un modelo de explotación bajo control, donde la producción y la biodiversidad juegan en el mismo equipo.

Otra muestra es la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau. Desde su creación, los estudios previos confirmaron que la flota industrial se mantenía mayoritariamente fuera de las cinco millas marinas, evitando conflicto con la biodiversidad costera y los pescadores artesanales.

Con estos antecedentes, el IHMA pide a las autoridades sentido común y rigor. Que las normas no se reinterpreten a gusto del momento, generando incertidumbre para los que hacen las cosas según el libro. El reto, asegura Vilches, es no caer en extremos: ni todo prohibido ni todo permitido. La clave está en el equilibrio, el control y la transparencia. Porque, bien hecha, la pesca industrial puede seguir nadando junto a la conservación sin ahogar el futuro ni la seguridad jurídica del Perú pesquero.

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