Erick Moreno Hernández, alias el Monstruo, fue capturado el pasado 24 de septiembre en Paraguay gracias a un inesperado soplo nacido de un despecho personal y una investigación que inicialmente perseguía una banda de robacoches y traficantes de armas en la frontera entre Paraguay y Brasil.
La revelación y posterior detención sorprendieron incluso a las autoridades, pues nadie imaginaba que el criminal más buscado de Perú se escondía en una vivienda común del barrio Mita’î, en la ciudad universitaria de San Lorenzo.

Así cayó el Monstruo: un soplo motivado por el despecho
Según informó el comisario Hugo Grance, el origen de la operación se remonta a semanas atrás cuando la policía detectó movimientos sospechosos de armas, drogas y vehículos robados provenientes del departamento Central de Paraguay.
La fiscalía de Asunción y una unidad especializada en zonas críticas como Amambay fueron alertadas, y se inició una vigilancia discreta en el barrio Mita’î. Los agentes, enfocados en capturar a miembros de la banda de robacoches, no tenían indicios claros de la presencia de un «pez gordo» en la zona.

De perseguir a una banda de robacoches a dar con la ubicación del Monstruo
El giro inesperado llegó el lunes 22 de setiembre previo a la captura cuando un informante, motivado por celos ya que su exmujer lo había dejado por el Monstruo, se presentó a denunciar el paradero del fugitivo.
Este dato disparó las alarmas y llevó a un seguimiento minucioso que incluyó el uso de drones. Entre las pistas destacaba la ropa tendida en el patio de la vivienda y un vehículo vinculado a robos a transportistas. Todo confirmaba que el Monstruo estaba efectivamente allí.
El giro inesperado llegó el lunes 22 de setiembre previo a la captura cuando un informante, motivado por celos ya que su exmujer lo había dejado por el Monstruo, se presentó a denunciar el paradero del fugitivo.
El allanamiento se realizó el miércoles 29 mientras las mujeres se encontraban fuera del inmueble. La policía irrumpió en la casa en silencio y encontró a Moreno Hernández, quien parecía listo para cambiar de residencia, pues solo permanecía en un lugar uno o dos meses como máximo. Lo curioso era el entorno: dos policías vivían justo al lado, uno de la Comandancia y otro de la agrupación Lince, lo que aumentaba la tensión sobre la operación policial.

El alquiler de la vivienda había sido firmado apenas el 10 de setiembre por un valor equivalente a 1.500.000 guaraníes, equivalente a 1 500 soles peruanos, con una garantía.
Moreno no solo es líder de la organización criminal Los Injertos del Cono Norte en Perú, sino que también se presume que asumió roles logísticos para el poderoso PCC, una peligrosa banda paraguaya, facilitando armas, vehículos y apoyo a agrupaciones criminales dedicadas a asaltos violentos en rutas nacionales.

El Monstruo es recluido en un penal de máxima seguridad
Tras la captura, Moreno fue trasladado a la penitenciaría de máxima seguridad de Emboscada, donde comparte pabellón con otros criminales de alto perfil, bajo un régimen estricto que limita la movilidad y contacto entre presos.
La justicia paraguaya ya dictó prisión preventiva y tramita dos pedidos de extradición por organización criminal y secuestro. Paralelamente, en Perú se notificó de una sentencia firme de 12 años por robo agravado, relacionada a un asalto a un taxista en Lima en 2017.
Moreno Hernández decidió someterse a la justicia paraguaya, alegando que su integridad estaría en riesgo tanto en Perú como en Paraguay, lo que complica los tiempos para su extradición.
El Monstruo cayó porque la policía paraguaya seguía una pista relacionada con otros delitos, sin esperar que un informante movido por despecho lo llevara tras él. Así termina una búsqueda que prolongó años de violencia y temor en Perú.



