La Selección Peruana cerró las Clasificatorias Sudamericanas con una derrota 1-0 frente a Paraguay en casa, reflejando la desazón de una campaña para el olvido. De 10 selecciones, seis se clasificaron de manera directa, una irá al rechaje y tres, solo tres —entre ellas Perú—, quedaron fuera de la cita mundial.
El equipo mostró una actitud entregada, pero cuidado de esa chispa y profundidad en el ataque que fue vitalmente ausente a lo largo de la Eliminatoria. La defensa, aunque solidaria en varios momentos, sufrió con la velocidad y precisión rival, permitiendo el gol que selló el destino del partido y de la campaña.

En medio de la tristeza y la resignación, quedó claro que el ciclo actual necesita una renovación urgente para encontrar nuevamente protagonismo.
Cada jugador dejó una sensación de esfuerzo incompleto. El portero tuvo algunas atajadas importantes, pero no pudo evitar el tanto definitivo; el equipo mostró errores en la generación de juego y en la toma de decisiones, lo que se tradujo en pocas chances claras de gol.

La presión de un estadio que esperaba una despedida digna se sintió demasiado pesada para un grupo desgastado y sin ideas claras. Hoy no fue noche para héroes, sino para asumir la realidad: esta fue, sin duda, la peor Eliminatoria en la historia de la selección peruana y un llamado inequívoco a reconstruir.


