La noche de festejo por la Copa Sudamericana en Avellaneda se transformó en una escena de terror y descontrol cuando el enfrentamiento entre Independiente y Universidad de Chile se vio empañado por violentos disturbios entre ambas parcialidades. El partido, que iba 1-1 en el minuto 48, fue suspendido por el árbitro uruguayo Gustavo Tejera debido a la escalada de agresiones que dejaron varios heridos graves.
Independiente vs. U de Chile: la pelotita manchada por la violencia
La violencia estalló a mitad del primer tiempo. Hinchas de la U de Chile, ubicados en la tribuna popular alta conocida como Pavoni Alta, comenzaron a lanzar proyectiles —que incluían butacas, palos, cascotes e incluso objetos reutilizados de los baños— hacia los seguidores locales ubicados en la Pavoni Baja, generando una lluvia de piedras y fragmentos que causó heridas graves y un ambiente de pánico.

Varias personas intentaron resguardarse o abandonar sus sectores, pero los ataques no cesaron. En medio del caos, un joven con un profundo corte en el cuero cabelludo caminaba shockeado mientras la tensión crecía. Los capitanes de ambos equipos se acercaron a las tribunas para pedir calma, pero los esfuerzos fueron en vano.

La policía intervino para contener a los hinchas de Independiente, quienes intentaron movilizarse para defenderse y enfrentarse a los visitantes, generando enfrentamientos en las inmediaciones del estadio, principalmente en la calle Bochini. Esta situación llevó a las autoridades a solicitar el desalojo de los seguidores de la U desde la tribuna alta para evitar una tragedia mayor.

Pese al intento de reanudar el partido en el segundo tiempo, los incidentes persistieron y el árbitro Tejera tomó la decisión de suspender el encuentro apenas cuatro minutos después de reiniciarse el juego. Tras el 1-1 en este duelo, la serie tenía ventaja en el global la Universidad de Chile por 2-1.




