Tras la alerta de tsunami a raíz del terremoto reportado en Rusia, y considerando que el Perú es un país con alto riesgo sísmico, la preparación ante desastres naturales es fundamental.
La mochila de emergencia es una herramienta clave para actuar con rapidez y mantener la supervivencia en las primeras horas o días después de un terremoto, tsunami y otros desastres. No se trata de un kits de pánico, sino de una medida consciente para proteger a la familia y minimizar los daños.
Así arma tu mochila de emergencia
El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recomienda que esta mochila de emergencia contenga provisiones básicas para al menos 72 horas, con un peso aproximado de 8 kilos para facilitar su transporte. Debe incluir artículos indispensables como agua embotellada, alimentos no perecibles (comida enlatada, galletas, barras energéticas), un botiquín con medicamentos esenciales y productos de primeros auxilios, además de artículos de higiene personal —que ahora incluyen mascarillas, alcohol en gel y jabón para bioseguridad.

Otros elementos imprescindibles son una radio portátil con pilas de repuesto y linternas para mantenerse informado y tener luz en caso de cortes eléctricos. También se debe considerar un teléfono móvil con baterías externas, dinero en efectivo y documentación importante (fotocopias y archivos digitales en USB).
Si en la casa hay niños, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas, la mochila debe complementarse con artículos específicos: pañales, leche en polvo o evaporada, medicamentos crónicos, ropa extra, recipientes para alimentación y bebidas de las mascotas. Incluso es recomendable un kit adicional para animales.

Mochila de emergencia: sigue estas recomendaciones
Indeci hace énfasis en la renovación periódica de todos los productos, principalmente los alimentos y medicamentos, para evitar consumir artículos vencidos. La mochila debe guardarse en un lugar accesible para que pueda ser tomada rápidamente en caso de evacuación.

Además de la mochila, la entidad aconseja preparar una «caja de reserva» con provisiones para varios días más, que se almacena en un lugar fresco y seguro para su uso entre el segundo y cuarto día después del desastre.
Aunque la idea de enfrentar un tsunami o un terremoto puede parecer alarmista, la intención es crear conciencia y fortalecer la cultura de prevención en las familias peruanas, que viven en el Cinturón de Fuego del Pacífico, zona con alta actividad sísmica y volcánica.



