InicioFruta selectaArticulistasLibertad de expresión en la Internet, por Carlos Talledo Manrique

Libertad de expresión en la Internet, por Carlos Talledo Manrique

Conforme ha sido establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la libertad de expresión es un derecho humano fundamental que se refiere a la capacidad de cualquier persona para expresar sus pensamientos, opiniones e ideas de manera libre y sin censura, a través de cualquier medio. Este derecho incluye la libertad de buscar, recibir y difundir información y opiniones, sin limitaciones de fronteras.

Como todo derecho fundamental este se encuentra limitado por su propio contenido esencial o constitucional, es decir, la libertad de expresión no es absoluta. Hay limitaciones a este derecho que están establecidas en la ley y que son necesarias para proteger otros derechos y valores fundamentales.

La libertad de expresión, un derecho que no es absoluto

En resumen, se respeta la libertad de emitir una expresión, pero, no necesariamente la expresión u opinión en sí misma, ello cuando se vulnera algún otro derecho fundamental o la opinión ha sido emitida sin ningún argumento válido, sólito o tiene un mínimo de estructura lógica; es decir, cuando se dice cualquier tontería fácilmente rebatible.

Para opinar sobre cualquier tema en particular es necesario estar informado sobre el mismo. Esto incluso se encuentra establecido en la Biblia, en el libro de eclesiástico, capítulo 19, versículo 18; sin embargo, como bien lo dijo alguna vez el gran Umberto Eco: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino»

Hace unos días comenté un video en el cual el Dr. Enrique Ghersi, conocido abogado peruano, expresaba la idea de crear una plataforma virtual mediante la cual se difundieran las ideas de la libertad y sus fundamentos, promoviendo las doctrinas de una derecha moderna, como en otros países y tan igual como la izquierda peruana en todos sus matices lo realiza. Mi opinión fue secundando dicha propuesta, solicitando que dicha plataforma no se circunscriba a Lima, sino, se extienda a todas las provincias de Trujillo.

Inmediatamente, como era de esperarse, esta opinión tuvo aceptación y rechazo; sin embargo, lo sorprendente es la facilidad con que la jauría de haters, trolls o incautos ideologizados pierden su tiempo comentado mediante insultos, diatribas y sin mayores fundamentos, esgrimiendo argumentos vergonzosos, falsos y absurdos, los cuales, por supuesto, no merecen más que una sonrisa.

Esto demuestra, en primer lugar, lo fácil que resulta hablar o escribir incoherencias desde el incógnito que otorga la virtualidad; en segundo lugar, el odio visceral que produce el expresar un pensamiento diferente o distinto al de la mayoría; tercero, la cultura arraigada de la cancelación frente a un pensamiento que no comulga, felizmente, con el de los demás y que produce insultos o etiquetas verbales como “facho” (decirle esto a un libertario es de una ignorancia supina); cuarto, la enorme ignorancia histórica de quienes pretenden emitir una opinión basándose en algo que leyeron en el tik tok o cualquier otra red social y la manipulación informativa e ideológica a la que han sido sometidos y, finalmente, los enormes abismos que nos separan entre peruanos.

La libertad de expresión y los ‘haters’

Hace cuatro días expresé mi opinión y hasta hoy no cesan los comentarios y reacciones, valió el tiempo, en algunos casos, responder; otros, solo causan risa y sorna, pero, en general, fue entretenido ver como algo tan sencillo genera una reacción tan desproporcionada.

Las ideas se combaten con ideas, con fundamentos y ejemplos, y al final entender que no todos debemos pensar igual, que se puede cuestionar, se puede problematizar, pero con respeto y altura, para llegar a diversas conclusiones desde la perspectiva de cada uno.

Esto me lleva a ratificar mi opinión, debe crearse una o varias plataformas virtuales para promover y difundir las ideas de la libertad y luchar frente a las ideas cavernarias y destructoras de una izquierda anquilosada en sus estructuras ideológicas y una izquierda posmoderna, light, afrancesada y adicta al dinero, que busca el conflicto en cualquier arista de las relaciones humanas actuales.

Como escribió el líder chino Mao Zedong en su libro rojo: “quien no ha investigado o estudiado una cosa no tiene derecho a hablar” y, sólo en este punto, coincido plenamente.

Carlos Talledo Manrique

Abogado constitucionalista

Más noticias:

Huamachuco: rescatan a tres menores de 14 y 15 años y a una mujer adulta víctimas de trata de personas en bares

– Lee la nota aquí.