En un rincón del mundo donde el sufrimiento de las mujeres ha sido históricamente silenciado, un nuevo informe del proyecto Afghan Witness, del Centro de Información y Resiliencia (CIR), arroja luz sobre la cruda realidad que enfrentan las mujeres afganas bajo el régimen talibán.
Tres años después de que los talibanes retomaran el control de Afganistán, la situación es desoladora: 332 feminicidios registrados y un «borrado sistemático» de la vida pública femenina que muestra la implacable represión ejercida por el régimen.
El informe, basado en datos de código abierto, describe un panorama de violencia de género continuada (GBV, por sus siglas en inglés), que ocurrió de manera «frecuente y extendida» entre el 1 de enero de 2022 y el 30 de junio de 2024. Durante este periodo, se documentaron 840 casos de mujeres y niñas sometidas a distintos tipos de violencia de género, desde feminicidios hasta desapariciones forzadas.

La represión talibán: un clima de impunidad
La investigación revela que la mayoría de los incidentes de violencia contra las mujeres fueron perpetrados por oficiales talibanes, responsables de al menos 422 de los 700 casos registrados en redes sociales y medios afganos.
Desde el 1 de enero de 2022 y el 30 de junio de 2024, se documentaron 840 casos de mujeres y niñas sometidas a distintos tipos de violencia de género, desde feminicidios hasta desapariciones forzadas.
Sin embargo, la falta de pruebas visuales limita la confirmación de muchos de estos reportes, una barrera que subraya la atmósfera de impunidad que impera en Afganistán bajo el régimen talibán.

David Osborn, director del proyecto Afghan Witness, advirtió que los datos presentados son solo «la punta del iceberg» de la verdadera magnitud de la violencia contra las mujeres en Afganistán.
«Este informe refleja una atmósfera de impunidad donde las víctimas son olvidadas y sus agresores permanecen sin castigo», afirmó Osborn.
Según el informe, se registra una media de 28 víctimas de violencia de género al mes, lo que da una idea del alcance del sufrimiento femenino en el país.
«Este informe refleja una atmósfera de impunidad donde las víctimas son olvidadas y sus agresores permanecen sin castigo»
La desaparición de las mujeres en la vida pública
La represión no se limita solo a la violencia física; el informe detalla cómo las mujeres han sido gradualmente borradas de la vida pública en Afganistán. Las manifestaciones de mujeres, que alguna vez fueron un acto de valentía en las calles de Kabul, han disminuido drásticamente.

En 2021, el 88 % de las protestas se realizaron al aire libre, pero esta cifra se redujo a la mitad en 2022 y, en 2024, el 94 % de las protestas se llevaron a cabo en línea, con las identidades de las participantes ocultas por temor a represalias.
El informe también destaca la desaparición de las mujeres de los medios de comunicación. En mayo de 2022, un decreto talibán obligó a las periodistas a cubrir sus rostros en pantalla, pero para 2024, muchas mujeres han sido completamente eliminadas de algunos canales de televisión.
Esta desaparición gradual de la vida pública es parte de una estrategia más amplia de los talibanes para «eliminar sistemáticamente a las mujeres de la sociedad afgana», excluyéndolas de la educación, el trabajo, los medios de comunicación, el gobierno y cualquier forma de participación en la vida social.
El informe de Afghan Witness es un testimonio desgarrador de la lucha diaria de las mujeres afganas por sobrevivir en un régimen que las considera ciudadanas de segunda clase.
A pesar de la brutalidad del contexto, la resistencia femenina persiste, aunque cada vez más oculta, con manifestaciones digitales y actos de desafío silencioso. Sin embargo, la pregunta que persiste es: ¿hasta cuándo el mundo seguirá siendo testigo silencioso de la agonía de estas mujeres?


