«La plata no alcanza para comer y eso de que el país va a crecer es un engañamuchachos», dice Anibal Yarlequé, un albañil eventual. «Yo, como muchos de mis compañeros, no tengo un sueldo fijo. No sueño con ese aumento (de sueldo) anunciado por la Boluarte», sentencia.
Según el Reporte de Perspectivas Económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2025, Perú experimentará un crecimiento del PBI de un 2.8%; la inflación, cerraría en 2.1% y se reducirá a un 2%.
Respecto a las perspectiva económicas para el Perú, 2025, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú, publicó un informe que dinamiza el panorama económico para el siguiente año.
“El PBI para el periodo enero-octubre 2024 creció en 3.04%, según cifras del INEI. Para el cierre de año, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyectó que el PBI crecerá un 3.2%, cifra respaldada por el desempeño de sectores primarios como el agropecuario, pesca y manufactura, y no primarios como la construcción”, explica COMEX-Perú en su informe “Resultados macroeconómicos y perspectivas a 2025”.
Según el Informe sobre Perspectivas Económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), “la economía peruana muestra una recuperación moderada en 2024, tras los desafíos provocados por las condiciones climáticas de 2023. Ello permitió cerrar brechas en el PBI y revitalizar sectores clave, lo que contribuyó a la recuperación económica”.
“Sin embargo, este crecimiento estuvo impulsado principalmente por el consumo interno. La entidad estima un crecimiento del 2.4% en el PBI para finales de 2024 y del 4% para 2025”, detalla. Para la OCDE, “este repunte se atribuye al impulso del consumo privado, favorecido por una inflación controlada, los retiros de fondos de pensiones y una mejora en los niveles de empleo”.
La inflación se achica
La inflación, según el Banco Central de Reservas del Perú, «es un incremento generalizado y continuo de precios, lo que equivale a la desvalorización de la moneda.
El informe de COMEX-Perú, explica que “en términos de inflación, esta cerraría en 2.1% y se reducirá a un 2% en 2025, de acuerdo con las más recientes proyecciones del BCRP. Esto evidencia una estabilidad sostenida en los precios”. Sin embargo, el FMI proyecta una inflación del 2.4% al cierre de año, alineada con las tendencias regionales de desinflación, con una previsión del 2% para 2025.

La OCDE, en tanto, estima que la inflación peruana se mantendrá cerca del 2% en 2024 y 2025. Las proyecciones apuntan a que la inflación estará controlada, lo que respalda un entorno económico más estable para el país.

El déficit fiscal se agranda y preocupa
El gobierno anunció un incremento del 4.5% del presupuesto público para 2025. Los cuestionamientos se originan porque parte del gasto cubre aumento de sueldos y porque la recaudación tributaria es mutilada desde el Congreso.
Según la plataforma del Estado peruano, “el Presupuesto Público 2025 asciende a S/ 251 801 millones y enfoca esfuerzos en los sectores seguridad ciudadana, conectividad a nivel nacional, salud, educación, protección y asistencia social y vivienda, entre otros”.
Por ejemplo: hasta setiembre de 2024, el Perú dejó de recaudar más de S/1,400 millones por ley que redujo el IGV a restaurantes. En materia económica, es un reflejo de lo que se denomina déficit fiscal: diferencia entre el total de ingresos (corrientes y de capital), y el total de gastos (corrientes y de capital), según el BCR.

Miguel Palomino, presidente del Instituto Peruano de Economía, explica que “si bien la fuente del crecimiento económico es siempre la inversión privada, porque es lo que genera trabajo sostenible, mayores remuneraciones y capacitación (…) es importante notar que es muy raro que la inversión privada requiera de beneficios especiales del Estado, por ejemplo, exoneraciones tributarias, si bien no faltarán quienes los reclaman como necesarios”.
“El déficit fiscal importa principalmente porque un déficit fuera de control es la única fuente de inflación sostenida y elevada, recordando que la inflación siempre golpea más a los más pobres. Por eso es muy importante que se pongan, y se cumplan, las metas que el mismo gobierno fija y que aseguran (en caso de ser cumplidas) que el déficit no se saldrá de control”.
“Además, un déficit elevado lleva a que al país le cueste más caro endeudarse, poniendo en riesgo nuestro futuro ante eventualidades impredecibles que siempre pueden existir”, reflexiona.
Según el BCR, el déficit fiscal acumulado en los últimos cuatro trimestres alcanzó el 4,0 por ciento del PBI al cierre del tercer trimestre de 2024, mayor en 1,2 puntos porcentuales al del mismo periodo del año previo.
«Este aumento se debe principalmente a la contracción de los ingresos corrientes, los mayores gastos en formación bruta de capital y el aumento en los pagos de intereses de la deuda pública. En el tercer trimestre de 2024, el Sector Público No Financiero registró un resultado económico deficitario de 4,9 por ciento del PBI, superior en 0,4 puntos porcentuales al registrado en el mismo periodo del año anterior», explica la entidad.
2025: año de la “recuperación”
El gobierno de Dina Boluarte, con una superinflación de impopularidad marcada por la frase “A veces, con 10 solcitos hacemos sopa, segundo y hasta postrecito”, anunció que 2025 se denominará: “Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”.
A través del Decreto Supremo N149-2024-PCM, el Gobierno del Perú oficializó el nombre para el 2025, cuya denominación se debe utilizar en los documentos oficiales. Meses atrás Dina Boluarte respaldaba la propuesta de “Año del Bicentenario de José Faustino Sánchez Carrión”, elaborada por su aliado político César Acuña.

Esta decisión, explica el documento, se fundamenta en las proyecciones de crecimiento económico para el próximo año, destacadas en el Marco Macroeconómico Multianual 2025-2028, que prevé un incremento sostenido de la demanda interna, mayores inversiones y un entorno de baja inflación.


