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Es un monstruo grande y pisa fuerte: violencia escolar aumentan casi el doble en Perú

Lima, Arequipa y Piura encabezan la lista con más casos de bullying. En esta última provincia se registró el asesinato de un menor en manos de su compañero.

Escribe Sandy Valeria Crespo Carrasco

De mal en peor. Así lo demuestran las cifras reportadas por el Ministerio de Educación (Minedu), a través de la plataforma SíseVe, sobre violencia escolar en el Perú. Si se compara la cantidad de casos del 2022 con el 2023, el resultado lastima a cualquiera: el número de agresiones se han duplicado. 

De enero a julio de 2022 se presentaron 4444 denuncias, en el ámbito nacional, mientras que en el presente año se registraron 8706, en el mismo periodo. En otras palabras, los escolares, año tras año, soportan los embates de un fenómeno que aumenta casi el doble. 

Con respecto al incremento de casos, el sicólogo Juan Nabil Carmona Chunga sostiene que la violencia viene de casa. “El tema de la comunicación no se da. La mayoría de los padres no investigan a fondo la situación actual de su hijo. ¿Cómo te fue?, ¿cómo te sientes con lo que haces?, ¿te sientes a gusto? No hay comunicación en casa”. 

De enero a julio de 2022 se presentaron 4444 denuncias, en el ámbito nacional, mientras que en el presente año se registraron 8706, en el mismo periodo. En otras palabras, los escolares, año tras año, soportan los embates de un fenómeno que aumenta casi el doble. 

“Por lo general, en los colegios existe la envidia entre los alumnos. Siempre se menciona que debes destacar. Entonces, se malentiende el ser bueno en los cursos con opacar al resto. Como son menores de edad, tergiversan ese concepto, y usan la violencia, la cual es la manera más fácil de solucionar ese asunto”. 

Carmona especifica que los niños que carecen de cariño en su hogar envidian al compañero de aula que sí lo recibe. Entonces, se agrupan para ‘hacer justicia’ contra el que le va bien. 

“Todo nace de la casa. Si en la casa no se enseña a cómo afrontar los problemas de manera resiliente, lo más fácil para solucionar algo es con un acto de agresión”.

El profesional señala que los estudiantes que practican la violencia, en su mayoría, provienen de hogares disfuncionales. Una familia disfuncional ya no es aquella en la que está ausente de manera física el padre o la madre. “Están los dos (padres) juntos; pero son disfuncionales, en el tema emocional. Muy pocas veces se comunican entre ellos”, explica.

Las palabras duelen más

Según SíseVe —portal web donde se consignan los actos de violencia escolar—, durante los siete primeros meses del 2023, han ocurrido 1371 casos de violencia sexual, 3631 casos de violencia física y 3704 casos de violencia sicológica. 

A propósito de este último tipo agresión, que presenta la mayor incidencia, son inevitables las preguntas: ¿por qué predomina la violencia sicológica en las escuelas?, ¿por qué los estudiantes no son conscientes de que una palabra duele igual o más que un golpe?, ¿por qué es más fácil lanzar un insulto que un golpe?, ¿por qué se recibe mayor castigo por agredir físicamente que verbalmente?

El sicólogo Carmona responde: “La violencia sicológica tiene que ver con las amenazas o las burlas, las cuales generan inseguridad entre los adolescentes, ya que se preocupan mucho por cómo están físicamente, por el tema de la belleza. Así, son más fáciles de manipular. Esto crea conflictos, que empiezan con una pequeña broma, luego te siguen molestando. El agresor no va a parar, mientras que el sujeto violentado, ante la insistencia del acoso, puede pasar a desestresarse de manera más violenta”.

Asimismo, agrega que, un golpe pasa y la herida cesa, en cambio, un insulto afecta la valoración personal.

“Eso duele más. Se queda grabado por siempre. No digo que la violencia física sea menos que la violencia psicológica; sin embargo, lo podemos hacer con mayor facilidad. Cuando recibes un golpe, es más fácil denunciar porque las pruebas son más que obvias. Es más sencillo lanzar un insulto, pero demostrar que te insultaron es complicado. Las palabras no son visibles, el trauma solo queda en la persona afectada”.

La edad no es símbolo de madurez

De acuerdo a los datos encontrados en el portal SíseVe, la cifra mayor de estudiantes víctimas de agresión cursan la secundaria con 5034 casos, seguido de primaria con 2992, mientras que el resto de casos (118) se encuentra en Básica Alternativa hasta el nivel inicial. 

¿Quién lo diría? Entre adolescentes y jóvenes se presenta el porcentaje más alto de violencia escolar. ¿Es sorprendente? Sí, porque quienes entienden menos de razones son los niños. Bueno, eso parece, pero ¿a qué se debe que la cantidad más alta de violencia escolar se registre en los estudiantes de mayor edad? Aquí está la respuesta.

Carmona especifica que los niños que carecen de cariño en su hogar envidian al compañero de aula que sí lo recibe. Entonces, se agrupan para ‘hacer justicia’ contra el que le va bien.

“Son grupos etarios con distintas necesidades. Cuando uno es niño, la manera de pensar es diferente a la de un adolescente. En el caso de los segundos, la preocupación por su estado físico es apremiante. Es cuando comienzan los cambios físicos, que generan incomodidad y preocupación”, expresa Carmona.

El sicólogo comparó que cuando los niños se molestan, lo olvidan pronto y luego terminan jugando juntos. Sin embargo, para los adolescentes, los problemas siempre son más grandes. La opinión significa demasiado. Aceptan todo lo que les dicen sus amigos, sin importar si es falso. Entonces, les creen más a ellos que a la propia familia.

Los comentarios negativos o positivos afectan, para bien o para mal, la autoestima, la cual se entiende como la valoración que una persona tiene de sí misma.

 “La autoestima es algo muy importante. Si no me valoro personalmente, no voy a valorar a los demás. Primero debo conocerme a mí mismo para conocer y ayudar al resto. El tema de los cambios físicos y emocionales en los adolescentes hace que este índice se incremente mucho más que en los niños”, señala Carmona. 

No hay compañerismo

El colmo. En lo que va del año se han reportado 3168 casos de violencia cometidos por el personal (docentes y administrativos) de las instituciones educativas contra los escolares. Se entiende que estos empleados están capacitados para ayudar a los alumnos. 

Según el docente y psicólogo Orlando Balarezo Aliaga, de los dos tipos, la cometida por el personal de la escuela contra los estudiantes es la más grave. “Se supone que estas personas están preparadas para combatir este fenómeno. Algo está pasando con la gente del entorno educativo”.

Violencia escolar

Es indignante que la violencia ocurra en las escuelas, consideradas como la segunda casa donde se enseñan valores. Pero eso no es todo. Lo peor es que la mayoría de los estudiantes que agreden a sus compañeros lo hacen sin motivo alguno, solo porque disfrutan molestar y burlarse de los demás (1952 casos). 

Otros maltratan a sus compañeros por ser callados y tímidos (208 casos), como si fuera delito. Otro de los motivos por los cuales los estudiantes son víctimas se debe a sus características físicas (203 casos) y a su ritmo de aprendizaje (155 casos). 

Sicólogo en el colegio

El sicólogo y psicoterapeuta Manuel Saravia Oliver, director del Instituto Guestalt de Lima (IGL), consideró que una arma para acabar con la violencia en los colegios es hacer cumplir la Ley 29719 que establece la necesidad de designar por lo menos a un sicólogo por plantel. 

Puntualizó que cerca del 80 % de colegios no cuenta con un sicólogo. Hay que recordar que cuando los trastornos no se tratan de manera temprana, se convierten en crónicos. Por ello, pondera la importancia de contar con un profesional de la salud mental en todos los colegios; así se puede trabajar en la prevención.

“Aunque resulta positivo el anuncio de más centros de atención de salud mental comunitarios, el enfoque no solo debe estar enfocado a curar el daño, sino más bien a desarrollar acciones de prevención, por lo cual se debería considerar una política clara que se traduzca en reducir la brecha con más psicólogos en las escuelas en todo el Perú”.

¡Atención!
Los padres deben fomentar espacios de diálogo en el hogar y la escucha activa para dar confianza a sus hijos y detectar tempranamente estas situaciones de violencia”, recomendó Manuel Saravia Oliver.

La mejor forma de prevenir comienza en el hogar, y son los padres quienes deben brindarles toda la información necesaria con ejemplos de lo que es una conducta agresiva o de la recepción de la agresividad.

Se debe buscar ayuda profesional si cree que su hijo necesita apoyo sicológico para superar el bullying en ambos casos. Hay que trabajar con las familias de las víctimas y agresores.

Violencia escolar al límite

Un entorno de violencia no solo desencadena más violencia, sino también acaba con la vida de las personas. La tragedia más reciente lo ha vivido Piura, la tercera región con más casos de violencia escolar en lo que va del año. 

En esta provincia, un estudiante de 15 años fue apuñalado por su compañero, con quien se encontraba peleando a las afueras de su institución educativa Proyecto El Triunfo, de la urbanización Bello Horizonte, en el distrito 26 de Octubre durante la tarde del martes 1 de agosto. 

La Corte Superior de Justicia de Piura dictaminó 4 meses de internamiento preventivo contra el menor que asesinó al escolar. ¿Qué circunstancias motivan a un menor acabar con la vida de su compañero? 

Carmona indica que “esto no se dio de la noche a la mañana. Para llegar a este punto de agredir y matar a su compañero debió ser bien evaluado por el niño y demás amigos, porque fue un grupo el que prácticamente se puso de acuerdo con el fin de agredir a la víctima”.

La Corte Superior de Justicia de Piura dictaminó 4 meses de internamiento preventivo contra el menor que asesinó al escolar. ¿Qué circunstancias motivan a un menor acabar con la vida de su compañero? 

Para Nabil, una de las causas que puede generar que se dé esta conducta es la molestia que recibe esa persona. “No es una vez que me molestan y por eso voy a actuar así. De hecho, que han debido ser varias veces, o bien, el niño viene de un hogar donde las cosas se resuelven a golpes” . 

Asimismo, lamenta que se les haya quitado autoridad a los profesores. “Ahora si un docente llama la atención a un estudiante, puede ser denunciado ante las autoridades. Por eso los docentes tienen temor, y muchas veces evitan corregir a los estudiantes”. 

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